Los placeres y los lujos ganados mediante el capitalismo solo pueden ser consumidos: hay más tiempo libre, elecciones y oportunidades, pero la forma mercantil en la que todo aparece solo sirve para reproducir las relaciones alienadas de la producción capitalista.

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Incluso la manera que cada uno tiene de vivir se comercializa como estilo de vida, y las carreras profesionales, las opiniones, las teorías y los deseos se consumen igual que el pan y la mermelada. Las relaciones mercantiles del capitalismo del siglo XX crean mercados nuevos constantemente, y, donde el capitalismo del siglo XIX construyó sus imperios geográficos, extienden su influencia hasta lo más íntimo de la vida cotidiana de las personas.



Plant, Sadie. El gesto más radical: La internacional situacionista en una época posmoderna, Errata Naturae, 2008

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